La marihuana en el siglo XX (6)
Los años 1932 y 1933 fueron las primeras investigaciones serias llevadas a cabo por el ejército de los EE.UU.
El estudio estaba dirigido por el comandante médico E. J. Siler, en la zona del canal de Panamá por medio de ellas se llegó a las conclusiones de que la marihuana no representaba una amenaza para la disciplina militar:
Que no hay ninguna prueba de que la marihuana tal y como es cultivada aquí sea una droga que produzca toxicomanía en el sentido que se aplica el término al alcohol, el opio, la cocaína, etc.
Y que "no se considera aconsejables los intentos de impedir su venta o su uso".
En 1934 en España Ramón Violant i Simorra, etnógrafo, vio que la artesanía textil del cáñamo estaba a punto de desaparecer y se dedicó a recoger con un ímpetu tejidos, instrumentos y aperos relacionados.
Crea el Museo de Artes en 1941. En 1935 en los EE.UU. se utilizaron unas 58.000 toneladas de semillas de cáñamo únicamente para pinturas y barnices.
Las industrias DuPont monopolizaron prácticamente todo el mercado de aceite de cáñamo.
Aparecen asociaciones como las Sociedades Patrióticas Aliadas, los Hombre Claves de América y Coalición Americana, su interés era mantener un país moralmente limpio:
"...la marihuana, quizá el más insidioso de los narcóticos, es consecuencia directa de la inmigración mejicana. Han cogido a traficantes mejicanos regalando cigarrillos a los niños en las escuelas. A nuestra Nación le sobra mano de obra..."
Hubo una declaración secreta prestada por DuPont ante el congreso y el departamento del Tesoro de los EE.UU. en los años 1935-1937 en la que se aseguraba que el aceite de semilla de cáñamo se podía reemplazar por aceites petroquímicos sintéticos elaborados principalmente por Du Pont.
En 1936 la Asociación Internacional de Educación sobre Estupefacientes: "El consumo de marihuana produce una rápida degeneración física y mental, depravación lujuriosa e inclinaciones irrefrenables a la violencia y al asesinato sin motivos, es un terrible narcótico fumado por los criminales y otras gentes depravadas".
También se producen varias cartas abiertas a la F.B.N. en la prensa (controlada por Anslinger y Hearst) de diversos puntos del país. Una de ellas F.K. Baskette escribe:
"...desearía poder mostrarle lo que un pequeño cigarrillo de marihuana puede hacer a uno de nuestros degenerados hispanoparlantes residentes. De ahí que nuestro problema sea tan grande. La mayoría de nuestra población es hispanoparlante, débiles mentales casi siempre, debido a condiciones sociales y raciales. Como representantes de líderes cívicos y funcionarios de justicia del San Luis Valley, les pido ayuda..."
Anslinger responde a la prensa "Apenas son conjeturables los asesinatos, suicidios, robos, asaltos, extorsiones y fechorías de maníaca demencia provocados cada año por la marihuana, especialmente entre los jóvenes".
Ese año, en Nueva York se está elaborando el informe La Guardia (alcalde de entonces) llega a las mismas conclusiones que las del ejército francés en 1894; el informe no vio la luz hasta 1969, cuando el sociólogo D. Solomon lo encontró cubierto de polvo en un archivo de la alcaldía.