La marihuana en el siglo XX (3)
De 1916 a 1937, en la prensa sensacionalista (dirigidas por Hearst) un accidente de tráfico donde se encontrase un porro ocupaba los titulares durante semanas, mientras que los accidentes de tráfico producidos por la ebriedad de sus conductores sólo era mencionada en las últimas páginas de los periódicos.
El tema de los accidentes relacionados con la marihuana se explotó hasta la saciedad (de 1936 a 1938).
En 1920 (para ser más exactos el 31/8/1920) se fundó el Tercio de Extranjeros (lo que se llamará la "Legión"):
No hubo problemas para reclutar voluntarios (una pandilla de malhechores, inadaptados y parias, algunos de ellos duros e implacables, otros simplemente patéticos) y fueron unos 200; iban desde criminales comunes, pasando por veteranos de la 1 Guerra Mundial que habían sido incapaces de adaptarse a la paz, pistoleros a sueldo de Barcelona.
Millán Astray, su jefe, los llamó, los novios de la muerte. Franco, como segundo jefe y Astray imprimieron a la Legión una mentalidad de crueldad brutal.
La noche que llegaron por primera vez a Ceuta, los legionarios aterrorizaron la ciudad (una prostituta y un cabo de guardia fueron asesinados).
Entre sus futuros gustos será el consumo de kiffi, grifa y hachís (así el hachís comenzó a tener una mala reputación y fue la víctima ya que incitaba a la violencia y al asesinato).
En la Legión fueron muchos los que se aficionaron al consumo de cannabis en las posesiones españolas del norte de Africa, luego se extenderá el hábito por España.
Incluso se afirma que por esta época Franco consumió grifa, tal vez lo hubiera probado pero no creo que se aficionara (no consumía alcohol y no tenía ningún vicio aparente, como sus compañeros de armas).
Cuando se extendió el consumo de cannabis a partir de 1936 cuando las tropas de Franco invadieron España las autoridades franquistas no hicieron prácticamente nada para detener su aumento.
En 1923 la delegación sudafricana en la Liga de las Naciones afirma que sus mineros negros son menos productivos después de usar el "dagga" y pide que se impongan controles internacionales para evitar su uso.
Inglaterra mantiene que no se deben instaurar controles que no vengan avalados por estudios científicos. Ese año Mussolini en Italia promulga un decreto suscrito por el rey Víctor Manuel III, limitando el consumo de marihuana a los estrictamente médicos.
En 1925 en la segunda Conferencia Internacional del Opio en Ginebra se declara la marihuana como un narcótico y se recomienda un estricto control; todo esto fue gracias a que Turquía y Egipto no firmaban el acuerdo de restricción del opio si el cáñamo no se encontraba tampoco en dicha prohibición (estos dos países alegaban que tenían serios problemas asociados al uso del cannabis).
La delegación inglesa sugirió incorporar el hachís porque se había convertido en un símbolo contra el colonialismo sobre todo en Egipto, donde los éstos enarbolaban su droga contra el whisky y la ginebra, los cigarrillos; contra la heroína con la que pagaban los contratistas de obra a los peones.
Los países del tercer mundo no tenían ni voz ni voto (eran colonias, hacían lo que decía la metrópolis). Firmaron España, Italia, Francia, Reino Unido, la mayoría de los estados europeos y muy pocos americanos.
La delegación de Italia quiere incluir el hachís, la marihuana y todos sus derivados en la lista (que ya se incluían el opio, la morfina y la cocaína).
Como explicará el profesor Giovanni Allevi, criminalista del régimen fascista, el hachís podía ser el "enemigo de la raza" y "droga de negros". De este modo fueron los países europeos (donde el cáñamo era desconocido como psicofármaco) quienes decidieron clasificarlo junto a los opiáceos y la cocaína.